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La Inspección tacha de arbitraria la concesión de licencias de armas tras constatar que la empresa negó el acceso a un trabajador mientras presentaba a otros 32 vigilantes al examen

La Inspección de Trabajo de Barcelona ha dejado en evidencia lo que desde hace tiempo venimos denunciando en el servicio de movilidad: aquí no hay ni transparencia, ni criterios objetivos, ni igualdad de oportunidades. Lo que hay es arbitrariedad.
Prosegur pillada con el carrito de los helados
La empresa negó por escrito a un trabajador del departamento de movilidad la posibilidad de presentarse al examen de licencia de armas. Por ello, desde el Sindicato FORT presentamos la oportuna denuncia siendo conocedores de la desigualdad de trato entre compañeros.
Cuando la Inspección de Trabajo citó a Prosegur en sede inspectora, éstos alegaron que no se estaban tramitando licencias de armas y que, además, en el servicio de movilidad no era necesaria la licencia de armas.
Sin embargo, tal y como ha quedado acreditado, en ese mismo periodo hasta un total de 32 trabajadores fueron presentados, incluidos algunos del propio servicio de movilidad. Es decir, se negó un derecho mientras se concedía a otros. Y es que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.
La desigualdad de trato sale cara
La Inspección es clara: se han vulnerado derechos básicos recogidos en el Estatuto de los Trabajadores, concretamente el derecho a la promoción y formación profesional, y se ha actuado sin la mínima transparencia exigible. Y la consecuencia también es clara: acta de infracción grave.
Esto desmonta por completo el discurso que algunos responsables del servicio de movilidad han intentado sostener durante meses. Ya no se trata de opiniones, se trata de una forma de gestionar basada en decisiones discrecionales, donde unos acceden y otros no sin explicación alguna.
Durante todo este tiempo se ha jugado con el futuro profesional de los trabajadores, negando oportunidades con argumentos que ahora han quedado desacreditados. Y lo más preocupante es que esto no responde a un error puntual, sino a una forma de actuar.
Desde FORT no vamos a mirar hacia otro lado. Exigimos responsabilidades y el fin inmediato de estas prácticas. Porque los derechos de los trabajadores no dependen de la voluntad de ningún jefe ni de ningún despacho. Y porque, como ha quedado demostrado, cuando se investiga, la realidad acaba saliendo.
En breve más...












